Hondarribia
      es un clarificador artículo de denuncia de José Iriarte "Bikila", miembro de ZUTIK y juntero de Euskal Herritarrok por Gipuzkoa, publicado en GARA el 8 de septiembre de 1999.


      Hondarribia

      José Iriarte "Bikila" * Miembro de Zutik y juntero de EH en Gipuzkoa

      En vísperas del 8 de marzo, día de la mujer, escribí en euskara y en un tono casi implorante, una carta pública destinada al alcalde de Hondarribia y al consejero de Educación, a fin de que intercedieran por una resolución del conflicto existente en torno al Alarde. No se dieron por enterados, es más nos encontramos, según las recientes noticias que llegan de ese pueblo, peor que nunca, con los partidarios del Alarde tradicional creando un clima de tensión y enfrentamiento, que no augura nada bueno.

      Todo ello me empuja, al igual que otras gentes, a decir lo que pienso.

      En primer lugar quiero referirme al alcalde, Borja Jauregi quien, desde su privilegiada situación, podía abogar por la solución del conflicto, y no sólo no lo hace, sino que lo alimenta. Y esto es algo muy grave, pues proviene de una persona, que juega un señalado papel en la Asamblea de Municipios vascos, y pertenece a un partido impulsor del acuerdo de Lizarra-Garazi. Resulta que EA-PNV razonaron su negativa a votar a favor del candidato de EH de Orereta, aduciendo que no eran fiables, ni ofre-cían garantías solventes. Visto su comportamiento, ¿ofrece Borja Jauregi, la solvencia y el talante necesario para asumir el papel que le ha asignado su partido, en tan magna institución? ¿Como para ir por Europa hablando de tolerancia, pluralismo y respeto a los derechos individuales y colectivos?

      En segundo lugar, no entiendo la actitud de Inaxio Oliveri, consejero de Educación del Gobierno vasco, y residente en Hondarribia. No entiendo por qué habiéndose pronunciado con toda claridad distintos órganos e instituciones, él no lo hace. Máxime, siendo la máxima autoridad de una institución como es la Escuela Pública vasca, quien entre sus principales principios proclama la tolerancia, el respeto a la diversidad y la no discriminación. Principios todos ellos que se conculcan de forma palmaria al discriminar a las mujeres de su intento de participar de pleno derecho en el Alarde. ¿Es que no quiere enfrentarse a una situación de injusticia, o comparte las razones de los tradicionalistas? Pues que lo diga públicamente, así sabremos a qué atenernos.

      En tercer lugar, quiero referirme a la Ertzaintza. A raíz de la última huelga general convocada por todos los sindicatos vascos, pude comprobar en uno de los polígonos industriales de Oiartzun cómo sus mandos amenazaban con intervenir en defensa de una minoría de esquiroles, los cuales "estaban ejerciendo su derecho al trabajo", argumento este más que discutible, pues es la patronal quien no respeta ese derecho. En todo caso, ellos salían en defensa de la minoría. ¿Por qué obran de forma diferente con el Alarde, impidiendo la incorporación de la compañía Jaizkibel, según ellos para defenderles de las iras de la mayoría? Cuando la minoría es de esquiroles entonces los defienden, cuando se trata de reivindicaciones igualitarias, actúan a favor de las mayorías. Detrás de todo ello están quienes mandan, que saben al servicio de quién están.

      Por último, quiero referirme a la mayoría de la población de Hondarribia. Muchos somos a lo largo y an- cho de Euskadi los que guardamos un imborrable recuerdo de aquel Alarde disuelto por la Guardia Civil por reivindicar la amnistía, matando a uno de sus miembros, Josu Zabala. Sin embargo, no podemos más que sentirnos abochornados ante tal Alarde de intolerancia para con una parte de sus miembros. En vísperas de un nuevo milenio, las tradiciones para que perduren necesitan renovarse, con más razón en Hondarribia, donde la gesta que se pretende recordar contó con la participación directa de las mujeres, quienes armadas como pudieron, corrieron en defensa de la ciudad, siendo por ello aclamadas por la tropa y mencio- nadas en el parte de guerra.

      Y lo que se celebra es la gesta convertida en fiesta 500 años después, sin que los hondarrabitarras de hoy sepan de los avatares de la geo-política de aquellos años, donde los navarros aliados de los franceses en su intento de recuperar la independencia perdida, eran los enemigos, teniendo por aliados los castellanos que tenían Hondarribia por baluarte de sus fronteras. Pero ésa es otra historia.

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